La innovación es imprescindible para ser competitivo pero en el camino se encuentra la necesidad de elegir un instrumento legal para protegerla.
Ante estos casos surgen dudas: ¿Pido el registro de patentes industriales por el invento o me quedo con un secreto industrial?
Depende. Cada herramienta tiene un fin específico y sus ventajas y desventajas varían según el escenario, valoran los especialistas en propiedad intelectual. Además, ambas figuras no son excluyentes entre sí.
En términos generales, es recomendable patentar inventos con buena rentabilidad comprobada en el mercado.
Si la invención no tiene alta probabilidad de generar ingresos o implica una modificación leve, podría ser apropiado conservar esa información como un secreto industrial y hacer lo posible y necesario para que se mantenga confidencial.
¿Puedo patentar?
Una invención es patentable ante el Registro de Propiedad Industrial si es algo novedoso, tiene nivel inventivo (es realmente un invento) y es susceptible de aplicación industrial.
Si se cumple con esos requisitos, es necesario considerar que su protección es por un plazo limitado, después del cual todos pueden explotar comercialmente el invento, y es costosa.
Por esto, es inteligente patentar solo innovaciones verdaderamente rentables. Esa rentabilidad se puede calcular por la empresa y por especialistas que conozcan el margen de utilidades que se puede obtener con ese bien en una industria en específico, aconseja Simón Valverde, especialista en Propiedad Intelectual de Castro & Pal Asociados.
Si bien los precios pueden variar, añadió, en Costa Rica solicitar un patente de invención puede costar $8.000, considerando gastos administrativo y honorarios.
La patente se debe pedir en cada país donde se quiera la exclusividad de su explotación. En Estados Unidos su costo puede ser de $15.000.
Datos del Registro de Propiedad Industrial indican que entre el 2000 y el 2008 se registraron 272 patentes en el país, y 49 en lo que va del 2009.
El 2008 se sale del promedio de registro en ese periodo –unos 30– con 91 patentes. Si la tendencia del 2009 se mantiene, es posible que se supere la centena, lo que podría ser muestra de mayor interés en las patentes.
Sin embargo, la abogada Milagro Chaves, especializada en el tema y socia de Faycamark, lo atribuye a la administración.
“Hubo una capacitación especial de registradores para que ‘sacaran’ la cantidad de trabajo acumulado que había. Adicionalmente, porque los estudios de fondo de las patentes estaban suspendidos porque no había peritos”, aseguró Chaves.
Guardar un secreto
Si una innovación es un invento, pero no es rentable o lo novedoso es una modificación leve, sería recomendable y práctico quedarse con la protección del secreto industrial.
Toda información secreta, con valor comercial y bajo control de una persona que realice medidas para conservarla confidencial es un secreto industrial o comercial, aseguró la abogada Chaves, de Facio & Cañas.
Su protección es ilimitada, el costo menor y solo termina mientras la información no sea divulgada por su propietario, por lo que la clave está en ser celoso en su resguardo.
Los soportes materiales donde se encuentra la información confidencial de la empresa pueden depositarse voluntariamente en el Registro de la Propiedad Industrial. Esto permite probar el contenido del secreto.
Edit. http://www.elfinancierocr.com
