La imaginación popular, además de no descansar en ningún momento, ha dado pie y origen a artefactos que caminan por el delgado filo que separa la ridiculez de la genialidad.
En Marzo de 1945, Henry W. Wallace obtuvo la patente N° 2.371.368 por la creación de un vehÃculo de guerra que podÃa ser utilizado en enfrentamientos bélicos y en condiciones de terreno extremas y que poseÃa caracterÃsticas muy interesantes para aquella época. La idea nunca pasó del papel al campo de batalla pero aún hoy los cientÃficos siguen estudiando y aplicando los principios fÃsicos que hubieran hecho posible este sorprendente todo-terreno.
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