Después de 13 dÃas de la muestra “Da Vinci el Genio” en Bogotá, los niños y abuelos resultaron ser los más interesados en conocer el principio de las cosas y los más acertados al descubrir los secretos en el pensamiento del italiano.
“Ustedes son afortunados porque podrán ver tan de cerca a La Monalisa, a pesar de que ésta es una réplica, se trata de la más fiel de las obras a la verdadera Monalisa que reposa en el Louvre de ParÃs”, dijo Carolina Cote, la guÃa encargada de la Sala de La Monalisa.
Al escuchar la invitación, varias mujeres de la tercera edad saltaron hacia la reproducción y enfocando sus lentes acuciaron con milimétrica cercanÃa los detalles de la obra con 25 secretos revelados gracias al investigador francés Pascal Cotte.
Adelita Jiménez, de 85 años, envuelta en un abrigo de época y aferrada al brazo de su nieta, resistió más de dos horas de recorrido y al ser consultada por Xinhua sobre su visita calificó de “espectacular y reveladora” su experiencia.
Entre 1.200 y 2.500 personas visitan a diario el Claustro La Enseñanza, en el norte de la capital colombiana, para asistir a la exposición de 150 piezas construidas por artesanos florentinos según bosquejos y obras originales que dejó el pensador.
Jasbleidy Parra, una encargada del acontecimiento, admitió ante Xinhua la sorpresa que significó encontrar en los adultos mayores y los niños el público mejor dispuesto y capacitado para entender el trasfondo de la exposición, asociada al descubrimiento.
“La lógica que manejan los niños de hoy en dÃa asà como su facilidad para encontrar los principios cientÃficos en los inventos es apabullante, hay niños que al ver un artefacto se adelanta al guÃa para expresar de qué se trata. Por otro lado, los abuelos que vienen al claustro, vienen a descubrir el pasado que vivieron y eso los emociona, se alegran de entender de dónde provino lo que usaron durante muchos años, y un cierto orgullo los invade tal vez por sentirse más cercanos a esa época de descubrimientos, lo que les parece menos evidente en la actualidad”, explicó Parra.
Unas 10 salas muestran las facetas de Leonardo Da Vinci que entregó su vida a aportar a la humanidad en aspectos que van desde la música, la pintura hasta diseño de máquinas de guerra, aparatos para volar y estudios anatómicos.
Durante el recorrido los visitantes se encuentran frente al principio de electrodomésticos como la secadora de ropa, de armas como el tanque de guerra y la ametralladora, de los juguetes de cuerda y del bienestar del vegetarianismo.
La idea del globo, el submarino, el salvavidas, puentes colgantes, la segadora, el helicóptero, pertenecen al genio que además hizo desde la tierra la primera toma aérea sobre una región.
Da Vinci diferenció el sistema urinario del reproductor y descubrió el circulatorio, calificó el pie humano como una obra maestra de ingenierÃa y arte, y se dio a la tarea de ubicar cada uno de los órganos del ser humano.
“Eso tenÃa que ser pecado en esa época”, replicó uno de los espectadores obteniendo la aceptación de un orientador que explicó que el genio diseccionó cadáveres pese a la condena religiosa, y entre otros descubrió la posición del feto.
David Zambrano, un pequeño de nueve años reconoció en los dibujos animados que acostumbra ver, la escafandra que el italiano diseñó para la reparación submarina de los barcos.
“Yo le hubiera puesto a la exposición ‘Da Vinci, una máquina de inventos’”, manifestó el menor a Xinhua.
La exposición es un camino que de principio a fin exige a sus visitantes agudizar los sentidos para atrapar en una anécdota, una explicación o una excentricidad, uno de los misterios inherentes al nombre Da Vinci.
“La Ultima Cena” obliga al sujeto a trasladarse de una esquina del cuadro a la otra, tratando de encontrar la medida real de los muros detrás de los apóstoles de Jesús.
Un complejo manejo de los puntos de fuga impide al ojo humano ver un mismo retrato desde lugares diferentes.
En la sala “La Mona Lisa” se descubre que el pintor dudó sobre la posición de las manos, que su sonrisa más expresiva y delineada de la que vemos actualmente, fue iluminada por un paisaje claro delante de cual posó.
Una pedrada, una columna, un velo, un hilo, cejas y pestañas, son hallazgos de Cotte gracias a su Cámara Multiespectral con 240 millones de pixeles que permitió pruebas con diferentes tipos de luz y una gigantografÃa del enigmático retrato.
De la pintura que tuvo múltiples propietarios, se sabe que en manos de Napoleón reposó colgada en un baño cuya humedad dejó varias manchas, asimismo que inapropiadas restauraciones engrosaron el rostro de la bella esposa de un mercader.
Pasados 500 años, la humanidad puede ver a una “Mona Lisa” de tez clara y cabellos rojizos, con cejas y pestañas que se borraron por los estragos del tiempo sobre pigmentos menos durables que al parecer usó el italiano.
La escritura de revés y el estudio sobre la ley de las proporciones de lo cual es producto “El Hombre de Vitruvio”, también son muestras de que Da Vinci quiso dejar un legado a descubrir por generaciones futuras.
Al concluir la visita, los expositores no dudaron al reconocer que el éxito no obedece a temas logÃsticos o de inversión, sino al reto que dejó Da Vinci al hombre moderno sobre descubrir al “pensador cuyo pensamiento es una incógnita”.
