En San José de las Lajas hay un patio que llueve y se moja, pero no es como los demás. Me refiero al de Osvaldo Franchie-Alfaro Roque, residente en la calle 34 número 2902, entre Primera y Tercera, Reparto La Victoria.
HacÃa allà encaminé mis pasos, temprano en la mañana, sin amenaza de lluvia alguna. TenÃa como propósito conocer el aditamento para bajar el sistema de aspas de los molinos a viento, creado por el también Profesor Adjunto de la Universidad Agraria de La Habana.
Pero, al llegar a la vivienda, vi que de la pared colgaban dos premios. Uno otorgado por la Asociación Cubana de Técnicos AgrÃcolas y Forestales a Franchie Por la Obra de Toda la Vida y el otro a la Creatividad de la Mujer en el Medio Rural, que merecidamente obtuvo Miriam González Pompa, la esposa.
Eso me obligó a cambiar mi objetivo periodÃstico inicial y empecé precisamente por los reconocimientos. Miriam, quien lleva con orgullo su origen campesino, dijo que es creadora por partida triple. “Por mi condición de madre y porque, junto a mi esposo, creé el Patio La Joya, desde hace rato De Excelencia Nacional y el Mecanismo Hidro-regulador del Tiempo de Riego, bastante generalizado ya en el paÃs”.
Según me narró, el otorgamiento la dejó sin habla. “No podÃa decir una sola palabra por la emoción. No soy de andar en actos. Siempre estoy aquÃ, en la producción, atendiendo al público y la casa. ¡Ni a la playa podemos ir! Asà que, ver tanta gente aplaudiendo y el diploma en mis manos, me puso muy nerviosa.
“Me he dedicado mucho a las plantas ornamentales, medicinales y de condimentos. Pronto voy a recibir un curso sobre conservación de alimentos y sazones. Es mucho el trabajo, pero veo los resultados y la gente lo agradece. Esos son mis mejores estÃmulos”.
UNA MANTA TRAS LA MAQUINITA
Soy testigo de lo difÃcil que fue generalizar el Mecanismo Hidro-regulador del Tiempo de Riego, pero hoy La Maquinita, como le dicen muchos, es una realidad en la cual pude aportar mi granito de arena. Como el objetivo no es el enriquecimiento personal, lo hicieron Patrimonio de la Humanidad.
Pero no es el único invento surgido en La Joya. Hace ya algunos años, Franchie tuvo una feliz idea para limpiar la cubierta de las casas de cultivo tapado. “Era un problema, porque se llenaban de partÃculas de tierra y otras, formando una cubierta que limitaba el paso de la luz solar hacia el interior.
“Se me ocurrió entonces hacer lo que denominé La Toalla. No es más que una malla zarán vieja, que se hala por ambos lados a lo largo de la casa tapada. Para asegurar una buena limpieza, le adicioné en el interior una manguera de goteo, que echa agua suficiente como para quitar el churre.
“Es un procedimiento muy sencillo, que recomiendo hacer trimestralmente. Solo requiere materiales de desecho y resuelve un problema que afecta a todas las casas de cultivo tapado del paÃs. Ojalá su generalización no demore tanto como la de La Maquinita.
NO SOLO DE GUAYABA
Desde hace mucho, Franchie obtiene plantas de guayaba por esqueje, que oferta a un precio muy asequible a quienes las quieran. Pero su afán de crear cosas nuevas lo llevó a obtener con éxito plantas de aguacate, mamey, melocotón, cereza, Li Chi (mamoncillo chino) y canela, con el mismo método.
Asegura que ninguno de sus inventos implica peligro para la vida, ni divisas en su construcción. El aditamento para desmontar el sistema de aspas de los molinos a viento es un ejemplo.
Según nos explicó, los materiales son de desecho o recuperados. “Y no solo eso, sino que todos tienen respuesta nacional. No es difÃcil de hacer y resuelve otro gran problema. ImagÃnate que en el paÃs hay más de 15 mil instalados y cada uno cuesta alrededor de 4 000 CUC.
“En Cuba, azotada frecuentemente por huracanes, esos equipos son muy vulnerables. La solución para evitar su derribo es bajarlos, lo que puede hacerse con el aditamento en solo media hora. La otra alternativa requiere de una grúa, que no existe en todas partes y lleva combustible”.
No tener un molino implica extraer el agua del subsuelo con motobombas, buena parte de las cuales funcionan con electricidad. Y si son muchos los caÃdos al suelo por huracanes, es de suponer las implicaciones que ello tiene en el orden energético.
Tanto para el ascenso, como el descenso Franchie hizo un cinturón de seguridad, utilizando soga de nylon y un broche artesanal, pero que ofrece todas las garantÃas posibles.
No es poco lo creado por este hombre y su esposa, en los casi doce años de intensa vida en aquel patio ecológico que, como habrán podido apreciar, llueve y se moja, pero no es como los demás.
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