Entre los siglos VIII y XVI las ciencias tuvieron un gran desarrollo en aquellas zonas que habían sido dominadas por el islam, las cuales se convirtieron en un puente de conocimiento entre Oriente y el incipiente renacimiento de las comunidades europeas. El historiador y profesor de la Universidad de Lille (Francia) Ahmed Djebbar explica, en este sentido, que Al-Andalus fue un importante centro de producción de saber y que exportó buena parte de su cultura científica al Norte de África y al resto del mundo.
El experto ofreció ayer una conferencia organizada por la Fundación El Legado Andalusí para reflexionar en común sobre algunos de los descubrimientos y avances más relevantes del mundo islámico. Uno de ellos es el ‘al-inbiq’, o sea el alambique, que Yabir Ibn Hayyan creó a partir de un instrumento que ya utilizaban los griegos siglos atrás. «Muchos de los inventos de la Antigua Grecia eran mejorados y perfeccionados por los científicos árabes», subraya el historiador.
El alambique no tardó en extenderse por toda Europa, este instrumento se utiliza para la destilación química de líquidos, y del siglo VIII en adelante se usó en la pastelería, para producir perfumes y, curiosamente, para elaborar vino.
Otra de las grandes influencias islámicas tuvo lugar en el campo de la Medicina. El experto destaca la labor del científico andalusí Al-Zahrawi, considerado como uno de los padres de la cirugía moderna. En su obra, que se estrenó a comienzos del siglo XI, el médico describía algunas herramientas quirúrgicas muy parecidas a las actuales. Este trabajo se tradujo al latín y fue esencial para la realización de las primeras operaciones quirúrgicas complejas.
Igualmente, Ahmed subraya a dos científicos árabes, el granadino Ibn Al-Jatib y el almeriense Ibn Jatima. «Fueron los primeros médicos de la historia que rechazaron la explicación de la epidemia de la peste como un castigo de Dios, alegando que esta enfermedad se propagaba a causa del contagio», añade.
Las regiones dominadas por el Islam tradujeron al árabe la obra de Galeno, un médico griego del siglo II cuyos puntos de vista dominaron la medicina europea durante más de mil años. Los tratamientos médicos musulmanes también gozaron de un gran prestigio durante la época medieval. «La cultura islámica llegó a estar presente en tres continentes diferentes, por eso eran especialistas en el manejo terapéutico de muchas especies vegetales», detalla el historiador.
Pax islámica
A finales de la Edad Media las rutas comerciales gozaban de una gran protección, y se convirtieron en los lazos sociales para que cultura, ciencia y conocimiento circularan con facilidad entre las distintas regiones. Fue así como muchos inventos y descubrimientos eran conocidos por los científicos, quienes no dudaban en elaborar nuevas aplicaciones mejoradas. Los libros también fueron una forma muy dinámica de transmitir el conocimiento. En definitiva, se creó una red en la que la sabiduría fluía tan rápido como el comercio. Esto es lo que a Ahmed Djebbar le gusta reconocer como la ‘Pax islámica’.
Otro de los campos que más se enriqueció con la influencia árabe fue la Astronomía. Ello se debió principalmente a la devoción de científicos como Azarquiel (Al-Zarqali) quien mejoró enormemente el mecanismo del astrolabio, una herramienta que se usaba para determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste. Dicho instrumento ya era utilizado por los griegos, pero su funcionamiento resultaba demasiado complejo. Cuando el astrónomo andalusí lanzó su nueva ‘azafea’, el manejo de ésta era mucho más sencillo, y se convirtió en un instrumento clave para la navegación y para el estudio de las estrellas.
La fabricación del papel fue otra de las técnicas que más depuró la cultura islámica. Hasta el punto de que Xàtiva, una ciudad árabe que ocupaba una posición próxima a Valencia, se convirtió en la capital del papel, y en el líder europeo en su fabricación. «El papado de Roma estuvo comprando el papel a los musulmanes hasta el siglo XII», relata el experto.
Los sistemas hidráulicos ideados por la población islámica para la recogida de agua y su canalización también fueron extendidos por toda Europa, ayudando a la mejora de la higiene y favoreciendo el crecimiento de las ciudades.
La ciencia árabe también favoreció, por otro lado, al ámbito de la Óptica. «En el siglo XI Ibn Haizam escribió un libro sobre esta materia que sentaba las bases para construir una cámara oscura», explica el historiador. Dicho invento supuso una auténtica revolución para el mundo de la imagen.
La edad del conocimiento
La época medieval es considerada por la historia como una época oscura para el progreso cultural y social, especialmente por las batallas y las barbaries que han dejado su huella. No obstante, a lo largo de estos siglos también se vivieron grandes avances científicos e intelectuales, y posiblemente fueron estos impulsos los que favorecieron el resurgir de la sabiduría en el Renacimiento.
La Fundación El Legado Andalusí organizó ayer este coloquio con el objetivo de que no olvidemos el pasado de nuestra región, y especialmente la influencia que tuvo la cultura árabe en nuestras costumbres, en la ciencia y en la vida.
