NUEVA YORK — La innovación estadounidense tuvo un freno este año, por primera vez desde hace 13 años, pues la recesión recortó presupuestos y costos para proteger el alza de los inventos.
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El número de solicitudes de patentes en Estados Unidos cayó 2.3% en 2009, a 485,500 de 496,886 que hubo el año pasado, según una estimación preliminar de la Oficina de Patentes y Comercio de marcas de Estados Unidos. Eso hace que 2009 sea el primer año, desde 1996, en el que los negocios y los inventos solicitaron menos patentes año tras año.
“Esto no es bueno porque (la solicitud de patentes) es un reflejo de la innovación”, dijo David Kappos, director de la Oficina de Patentes. “La innovación crea tantos trabajos y oportunidades para nuestro paÃs que es absolutamente clave para nuestro éxito a largo plazo en la economÃa global”.
Al mismo tiempo, las patentes estadounidenses dadas a los inventores y negocios en paÃses extranjeros aumentaron 6.3% durante el año. Silicon Valley teme esta situación, pues habÃa sido el lÃder global desde hacÃa décadas.
La mayorÃa culpa a la recesión de la baja en las solicitudes en Estados Unidos. Como resultado, varias compañÃas están optando por guardarse sus ideas para ponerlas en el mercado cuando la economÃa mejore de forma sustancial.
“Nuestra solicitud de patentes cayó 25% este año, y fue un asunto de macroeconomÃa directa”, dijo Joe FitzGerald, asesor del consejo de la empresa de seguridad tecnológica Symantec. “La compañÃa en general redujo sus gastos, y las solicitudes de patentes eran un gasto bastante controlable. Tal vez solicitamos cuatro, pero solicitamos tres y nos aseguramos de que fueran estratégicamente significativas”.
Limitaciones de costos
Las cuotas de solicitud, procesos y asuntos legales cuestan aproximadamente 15,000 dólares por patente, pero el costo para defender esas patentes en corte después de haber sido otorgadas es de entre 3 y 6 millones de dólares, según Bijal Vakil, socio del equipo de propiedad intelectual de White & Case, en Palo Alto, California.Â
“Cuando tienes una patente, también tienes que salir y defender lo tuyo”, dijo Henry Nothhaft, presidente de Tessera, una compañÃa en San José, California, que licencia su miniaturización de tecnologÃas electrónicas para las compañÃas de electrónicos consumibles. “Se ha encarecido últimamente debido a la complejidad de la tecnologÃa y la globalización de la economÃa, y ha ocasionado que algunos productos no salgan al mercado”.
También podrÃa afectar a los negocios estadounidenses que las solicitudes extranjeras sigan aumentando.
“Estamos en una situación económica nefasta, asà que no es irracional para los negocios que tengan que recortar sus presupuestos”, dijo Vakil. “Pero esta tendencia también podrÃa significar la ruina financiera para algunas compañÃas estadounidenses. Hemos perdido nuestra fuerza competitiva, y otras compañÃas del mundo saldrán beneficiadas de esto”.
Si esta tendencia continua, también podrÃa implicar un peligro para los trabajadores estadounidenses, sobre todo dada la débil situación laboral en el paÃs. La administración de Barack Obama ha lidiado con el hecho de que el rebote económico dependerá de la innovación de las compañÃas estadounidenses y en su contratación de empleados para desarrollar nuevas tecnologÃas e ideas como energÃa limpia y sistemas de tránsito inteligentes.
“Nuestra prioridad es ver cómo se crean los empleos, y necesitamos patentes para ayudar a crear esos empleos”, dijo Kappos.
El sistema está roto
Es más fácil hablar del avance de las patentes que realmente hacerlo. La baja en las solicitudes este año ha sacado a la luz varios problemas con el inadecuado sistema de patentes estadounidenses.Â
La Oficina de Patentes no recibe dinero de los contribuyentes. Está completamente financiada por cuotas recaudadas por la solicitud de patentes, procesos y premios. La Oficina de Patentes tampoco ha cambiado su estructura de cuotas en décadas, asà que sigue cobrando cuotas planas (casi mil dólares) para la solicitud de patentes, sin importar la complejidad de la idea o la cantidad de trabajo que se requiere para poner en proceso la patente.
Como las solicitudes han disminuido, también lo han hecho las ganancias de la Oficina de Patentes, las cuales disminuyeron 200 millones de dólares en 2009. Como resultado, la Oficina de Patentes comenzó a congelar sus contrataciones y canceló las renovaciones tecnológicas necesarias. Asimismo ha perdido entre 40 y 50 examinadores de patentes cada mes durante este año, dijo Kappos.
Eso significa que habrá que esperar más para que se apruebe una patente, y se acumulará la lista de solicitudes. Actualmente hay 740,000 patentes en proceso, con un tiempo de espera promedio de 40 meses. La Oficina de Patentes no ha sido capaz de revisar las solicitudes desde hace tres años por la acumulación de documentos. Eso es una eternidad para los inventos tecnológicos, pues tienden a cambiar el ciclo de productos de generación en aproximadamente un año.
Además, se crea un ciclo vicioso, pues hay un rezago de tiempo que desanima a los solicitantes de patentes.
“La gente ve al sistema como está, y dicen que esperar 40 meses tal vez no valga la pena”, dijo David DiMartino, vocero de la coalición de Justicia de Patentes, un grupo que representa a las principales compañÃas de Silicon Valley y sus deseos de que haya una reforma a las patentes”.
Otra tendencia desalentadora ha sido el aumento en las disputas de patentes. En junio ya habÃa 15% más patentes “post-aprobadas” que estaban en proceso de revisión por parte de sus competidores, muchas más de las que hubo en todo 2008.
Defender esos casos es caro, y algunas veces las compañÃas tecnológicas grandes lo hacen para retrasar los procesos de las pequeñas compañÃas para prevenir que sus productos sean lanzados, según Brian Pomper, director ejecutivo de Innovation Alliance, una coalición de compañÃas tecnológicas pequeñas para apoyar los derechos de propiedad intelectual.
Como resultado, la Oficina de Patentes, los abogados y las compañÃas relacionadas están pidiendo una reforma a las patentes. Las leyes en la Cámara baja y en el Senado, cuya aprobación se espera para la primavera, darán a la Oficina de Patentes la autoridad para ajustar la estructura de cuotas de patentes y mejorarán las vÃas para otorgar premios por disputas de patentes, entre otras reformas.
Algunos defensores alegan que las leyes son bastante imperfectas, sobre todo porque podrÃan facilitar a algunas compañÃas grandes llevar a la corte a los innovadores más pequeños. En gran parte, los negocios y el Gobierno esperan que el Congreso tome cartas en el asunto.
“El espÃritu innovador estadounidense es más fuerte que nunca. Si pudiéramos obtener una reforma de patentes, podÃamos avanzar y llevar las innovaciones al mercado”, dijo Kappos, quien cree que las legislaciones ayudarán a reducir el promedio del tiempo de espera hasta a un año”.

