Una máquina expendedora regala postres y dulces navideños a quienes quemen las calorías que después ingerirán, previo pedaleo en una bicicleta.
Este año por primera vez los españoles no tedrán que preocuparse por perder esos kilos que tanto molestan al finalizar las fiestas navideñas. Gracias a este invento el usuario quemará las calorías acumuladas.
La máquina fue instalada del 14 al 19 de diciembre en el centro comercial más bullicioso de Barcelona, L’illa Diagonal, y todo aquel que se acercó pudo llevarse gratis turrones, polvorones, bombones y otros productos navideños a cambio de sudar esas calorías que después engulló.
“Nuestro objetivo fue crear una máquina sin monedas, en la que el propio usuario pedalee previamente el número de calorías que va a consumir y recibiera, a continuación, un dulce navideño gratis”, nos asegura Tatiana Viladomat, directora de Proyectos y Prensa de la firma Stereonoise, dedicada a la producción de inventos.
Contrarrestar las mil 600 calorías de una barra de turrón supone 12 minutos de pedaleo; las de una cajita de barquillos o de polvorones se logran con ocho minutos de esfuerzo, y las de un bombón, por tan sólo cinco minutos sobre la bicicleta.
“El tiempo es simbólico, porque todas las calorías de una tableta de turrón no se consumen en 12 minutos, sino en tres horas a un ritmo más accesible, pero es una fórmula para tomar conciencia de la obesidad”, aseguró Tatiana.
Pep Torres, su inventor
Y es que el premio de la revista Time a esta máquina expendedora no es baladí. Como señala su artífice, el inventor español Pep Torres, el objetivo de este artilugio es su futura instalación en colegios, centros educativos y deportivos, “para luchar y tomar conciencia de la obesidad infantil”.
“Esta máquina tiene su razón de ser porque se inventó con la pretensión de que los más pequeños sepan el valor calórico de lo que consumen, y nuestra ilusión es que se distribuya a gran escala”, resaltó Tatiana Viladomat.
Voluntarios del pedaleo
Jordi Grau, uno de los voluntarios que pedalearon, señaló: “Me he subido a la bicicleta por curiosidad y considero que es una idea muy buena, aunque bastante agotadora”, asegura.
Otro joven, José Abril, advierte que “es ideal para quitarse los kilos de más, y yo no lo considero un esfuerzo, porque pienso en la gratificación posterior”, apunta, mientras se relame ya de gusto por el futuro regalo.
El joven deportista Alberto Díaz asegura que, a sus 23 años, “es muy cómodo pedalear, porque estoy acostumbrado a montar en bici y me resulta muy fácil y perfecto para que te regalen un turrón”.
Algunas madres de familia con niños dejan a sus menores cinco minutos a cargo de los organizadores para pedalear ese tiempo y que sus hijos obtengan el bombón deseado. Ellas se muestran satisfechas de la filosofía de esta máquina.
“Bienvenido sea todo lo que contribuya a que los pequeños huyan de la comida basura”, dice Nuria Fortuna.

