Una nave y un satélite espacial, un torero con todo y su capa roja, un aparato que ayuda a los ancianos a cruzar la calle y hasta una carroza de festival son parte de los 32 nuevos robots creados esta semana por jóvenes nacionales como parte de los talleres de verano de la Fundación Omar Dengo (FOD).
Con la ayuda de piezas de Lego, sensores de luz , de tacto y de temperaturas, y un poco de aprendizaje sobre programación, unos 60 menores de todo el país se graduaron ayer de esta iniciativa y compartieron los inventos con sus padres.
“No siempre entendemos lo que ella nos explica, pero nos complace mucho verla creando robots. Siento un gran orgullo. Me parece que este tipo de iniciativas incentiva la creación, la investigación y la tecnología”, dijo Manuel Mamani, padre de Guliana Mamani, niña herediana de 6 años, autora de una nave espacial junto con el niño Adrián Wong. “En realidad fue muy bonito hacer el robot, pero sí es difícil armarlo”, expresó la pequeña.
Por su parte, Sergio Torres, Gabriel Chacón y Daniel Montero –de 5 años cada uno– construyeron un carrito capaz de transportar objetos pequeños, como madera. “Ellos aprenden muy rápido y se divierten, y eso es lo más importante”, enfatizó Karla Quesada, la madre de Torres.
Más grandecitos. Mientras que los estudiantes más pequeños se abocaron a desarrollar robots que ayudaran a algún ser humano, los aprendices mayores decidieron recrear una ciudad de diversión y concibieron así unos festejos cívicos robóticos.
Fue así como Andrés Orozco y Mauricio Muñoz elaboraron con Lego el juego mecánico conocido como “el martillo”.
Por su parte, David Wong y Geo Vanhoutte hicieron su aporte con la invención de una casa de los sustos, capaz de abrir y cerrar puertas a pasadizos con bromas.
Una colorida carroza estuvo a cargo de Tatiana Merino y Daniela Padilla y, finalmente, llamó también la atención la creación de un robot con forma de toro que reaccionaba al color rojo y buscaba cornear a un robot torero. El proyecto fue desarrollado en conjunto por Rachel Mena, Dennis Chavarría, Juan Pablo Sandí y Marco Calderón, todos de 10 años.
“La robótica es una forma dinámica de aprender cómo, a partir de la prueba y error, se puede llegar a obtener los resultados que se desean”, manifestó Diana Matarrita, de la FOD.

