Trabajar cerca de las estrellas no significa no tener necesidades terrenales. Y el modo en que se han solventado estos inconvenientes para los astronautas ha resuelto problemas similares en la Tierra. Esta sencilla idea marca la exposición “Vivir en el Espacio”
POR ANDRÉS VALDÉS ¿Hay mejor manera de acercar la épica de los viajes espaciales a los ciudadanos de a pie que contar que el primer hombre que viajó a la Luna utilizó pañales para aliviar sus necesidades sin desvestirse? ¿Qué tiene en común el cosmonauta que ensambla piezas de satélites con el manitas casero que cuelga cuadros en el salón? Desde que el primer Sputnik fue lanzado al espacio hace ya más de 50 años, las innovaciones tecnológicas ideadas para explorar el universo se han traducido en más de 30.000 inventos que han mejorado la calidad de vida no sólo de los ocupantes de cápsulas espaciales, sino también de millones de hogares en la Tierra. Acercar la vida cotidiana de los astronautas a través de los objetos, ropas y herramientas que utilizan en sus misiones a los ciudadanos corrientes es la principal motivación de la exposición itinerante “Vivir en el espacio: DesafÃo del siglo XXI”, organizada por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y que será inaugurada el próximo martes en el Club INFORMACION (Avenida Doctor Rico 17, Alicante). Esta ambiciosa muestra recoge desde trajes originales de astronautas que han realizado misiones extraterrestres hasta herramientas y objetos de uso cotidiano entre los cientÃficos de las estaciones espaciales, además de reproducciones de cohetes y maquetas de satélites. Será la primera vez que la exposición, que partió hace tres años de Madrid, se instale en la Comunidad Valenciana.
El director del INTA, uno de los principales artÃfices de la muestra, explica con un ejemplo muy eficaz cómo la solución de los problemas que el hombre se ha encontrado en el espacio se ha convertido después en inventos imprescindibles para la vida en la Tierra. “Un astronauta tarda dos horas en colocarse el traje para trabajar en el exterior de un módulo espacial. La NASA pensó que era muy poco operativo que tuvieran que desvestirse cada vez que necesitaran ir al baño, asà que inventaron el pañal desechable que hoy dÃa utilizan millones de niños en todo el mundo”, explica Jaime Denis Zambrana, responsable de la agencia espacial española. Algo parecido ocurrió con las baterÃas para taladros eléctricos: surgieron para evitar trabajar con aparatosos cables flotando en el espacio. “Tendemos a mirar lo relativo al espacio con cierta distancia, pero quienes trabajan allà son seres humanos. El reto es encontrar una solución a sus problemas y que su vida allà tenga cierto grado de confort”.
AsÃ, en las vitrinas del Club INFORMACION se podrá contemplar de cerca cómo los cientÃficos han aplicado ciencia e ingenio para que los astronautas sobrevivan, trabajen y en cierta medida disfruten de su estancia en un espacio de condiciones inhabitables. A través de tres grandes áreas temáticas, el visitante identificará los primeros cohetes y astronaves que fueron lanzados al espacio, conocerá la escala de la Estación Espacial Internacional (EES) mediante una detallada maqueta y un paseo virtual por sus módulos y sonreirá con los mecanismos para beber Pepsi o Coca-Cola a gravedad cero.
Uno de los mayores atractivos de la exposición organizada por el INTA son los diez trajes originales de misiones espaciales que ha conseguido reunir. En algunos casos, como es la réplica del traje Apollo A7L que Armstrong utilizó para poder pisar la Luna, la vestimenta exhibida se utiliza para blindar al cosmonauta de las condiciones extremas que implican las misiones extravehiculares; operaciones que suponen desenvolverse en temperaturas que oscilan entre los 156 y los -83 grados. Asimismo, la muestra exhibe también la ropa interior que deben llevar los astronautas debajo de estas armaduras de goma sintética para preservar la temperatura corporal mediante un circuito de refrigeración por agua. Y los inevitables dispositivos para poder evacuar la orina sin gravedad.
Además, el INTA ha reunido para la exposición material perteneciente a las dos únicos astronautas de origen español, Pedro Duque y Miguel López-AlegrÃa. AsÃ, el traje que utilizó el ingeniero aeronáutico Pedro Duque durante su estancia en la EES y el casco y uniforme de piloto del español nacionalizado estadounidense Miguel López-AlegrÃa, forman de los trajes espaciales que el INTA trae hasta Alicante.
Otro de los argumentos para no perderse la muestra está en las reproducciones a escala de los diferentes satélites, cohetes, lanzaderas y estaciones que han orbitado alrededor de la Tierra, o que tienen intención de hacerlo en un futuro no muy lejano. No falta el mÃtico satélite Sputnik I, que en octubre de 1957 marcó el pistoletazo de salida de la carrera espacial, ni estaciones como la MIR rusa o la propia ESS. Y junto al pasado y el presente de la conquista del espacio, el futuro de la vida fuera de la Tierra. El proyecto comercial de hotel Galactic Suite tiene también su hueco.
En definitiva, la intención del INTA no es otra que conseguir que los cientÃficos del espacio bajen de las alturas a ojos de los ciudadanos comunes y que la astronáutica, la astrofÃsica y todas las disciplinas que buscan horadar el universo en busca de respuestas no sean un agujero negro en el conocimiento popular. A fin de cuentas, son esas mismas ramas de la ciencia las que han conseguido -salvando las distancias- que las diferencias entre la vida en el interior del módulo del Apolo XI y una cocina contemporánea sean una mera cuestión de gravedad.

