PEDRO HERNÁNDEZ
La Olimpiada que se celebró ayer en el Centro del Profesorado (CEP) Gran Canaria Sur de Arinaga (Agüimes) no contemplaba honores al lema olímpico de más rápido, más alto, más fuerte. Aquí sólo valían el ingenio y los conocimientos aprendidos durante meses de trabajo por los alumnos de los 16 centros finalistas en la segunda Olimpiada Solar Escolar de Canarias.
Los participantes, un total de 110 escolares, según fuentes de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, tuvieron que competir en cuatro modalidades para demostrar todo lo que habían aprendido desde que en el ya lejano noviembre de 2009 se hiciera pública la convocatoria para acceder a estos juegos olímpicos solares.
Desde niños de primaria hasta segundo de bachillerato, pasando por los niveles de la ESO, todos mostraban su ilusión, sus ganas, pero también sus nervios por saber si su prototipo era el vencedor del concurso, aunque, como repetían sus profesores, lo importante es participar y que los jóvenes se conciencien desde temprana edad de la importancia de un mundo basado en energías limpias y un desarrollo sostenible. La Olimpiada Solar, organizada en el patio del CEP con sol y algo de viento, consistió en la celebración de cuatro concursos, donde la energía común a utilizar era precisamente la del astro rey.
Así, dos colegios de primaria compitieron por lograr que su modelo de reloj solar diera la hora exacta. En la modalidad de horno solar, donde se tenía que cocer el arroz con hornos hechos de material reciclado compitieron cuatro centros de la ESO. Además, de la cocción se valoraba el material usado.
La tercera competición olímpica fue la de los coches fotovoltaicos, impulsados por paneles solares y construidos por alumnos de cinco centros. Por último, en la categoría de equipo solar térmico, la más compleja, cinco fueron también los centros que optaron al primer premio. Se trataba de construir un dispositivo de almacenamiento de agua caliente y demostrar su rentabilidad económica.

