A LA BOLSA. LA MAQUINA MUELE Y EMBOLSA EL MAIZ HUMEDO, EN UN SOLO PASO. AL EMBUTIRLO EN UN MEDIO HERMETICO COMO LA BOLSA DE POLIETILENO, EL MAIZ FERMENTA Y SE CONSERVA POR MAS DE UN AÑO, SIN PERDIDAS NI MERMAS.
¿Cómo es posible que, a pesar de haberle cedido más de 10 millones de hectáreas a la agricultura, la ganadería de carne y leche haya logrado sobrevivir? Aún reconociendo la debacle de los últimos dos años (con una violenta caída del stock fruto del desánimo generado por las señales negativas de la política oficial, a lo que se sumó la sequía), lo cierto es que semejante cesión de tierras tendría que haber provocado un achicamiento irreversible.
La razón que explica esta supervivencia es la intensificación de los sistemas de producción. Sobre todo, en la fase del engorde, ya que fueron los campos tradicionales de invernada los que más se “agriculturizaron” en los últimos quince años. Concretamente, los del oeste de Buenos Aires, Sud de Córdoba y norte de La Pampa, donde hoy campean la soja, el girasol, el maíz y el trigo (este último cada vez menos). La tendencia al engorde a corral, con granos, insinuada a principios de los 90, se consolidó vertiginosamente. Aparecieron los feedlots comerciales, pero también muchos invernadores entraron en la era del corral, transfiriendo a los novillos los granos de propia producción.
A poco andar, los ganaderos se convencieron de que (como sosteníamos en estas páginas veinte años atrás) una buena invernada pastoril, de 300 kilos de carne por hectárea, no podría competir con un maíz de 10.000 kilos de rinde. Con una conversión de 10 kilos de maíz a un kilo de carne, se obtiene el triple que con el engorde a pasto.
Así, el maíz se convirtió en la llave maestra del gran cambio. Ya había sucedido con el tambo, que descubrió el silo de maíz planta entera y el uso del grano ya en los años 90. El silo de maíz avanzó vertiginosamente en los establecimientos de cría e invernada. El grano se cosechaba y se enviaba al acopio, para secado y almacenaje, porque pocos contaban con las instalaciones necesarias.
Allí es cuando aparece uno de los grandes inventos de esta Segunda Revolución de las Pampas: el silo de grano húmedo de maíz. Iba a constituirse en una herramienta fundamental para tambo, engordes en campo propio, y una gran alternativa para los feedlots comerciales, que compran el maíz en los acopios.
Para ser honestos, el silo de grano húmedo no es un invento argentino. Es una técnica conocida en el mundo desarrollado desde hace muchas décadas. Sobre todo en los Estados Unidos. Sin embargo, los sistemas utilizados eran demasiado caros, incompatibles con las posibilidades locales. Ahí apareció el ingenio criollo, que dio lugar a una patente mundial: la máquina que muele y embolsa el maíz húmedo, en un solo paso. Al embutirlo en un medio hermético como la bolsa de polietileno, el maíz fermenta y se conserva por más de un año, sin pérdidas ni mermas.
En los Estados Unidos, usaban los silos torre herméticos (Harvestore), esos tubos azules que jalonan la zona tambera. Acá hay algunas instalaciones, levantadas en los años 70 y actualmente casi todas en desuso). Y los grandes feedlots del oeste ponían y ponen el maíz en bunkers. Pero ahora están descubriendo que el invento argentino tiene mucho sentido.
Carlos Martínez, el tandilense creador de la moledora-embolsadora, está vendiendo máquinas en Francia, España, Italia y Europa Oriental. En Francia el principal destino es el ensilado de trigo para forraje, cosechándolo húmedo. Disminuyen pérdidas y mejoran la digestibilidad. En Australia un feedlot que tenía tres silos Harvestore en los que introducía sorgo previamente remojado, ahora empiezan con la moledora embolsadora. La ventaja principal es la cosecha temprana del maíz, ya que se recoge con 30% de humedad, pero evitando el secado, una operación de alto costo económico y ambiental ya que implica la quema de combustible en general fósil.
La evolución de la técnica es permanente. La llegada de los maíces Bt le abrió una nueva ventana, ya que permite siembras tardías antes inviables por los ataques de barrenador. Ahora se puede hacer inclusive maíz de segunda, y cosecharlo húmedo bien avanzado el otoño. Otro de los avances fuertes fue la llegada de los inoculantes, que aceleran y mejoran sustancialmente la fermentación (Ver La receta…).
Edit. http://www.clarin.com

